Después del devenir de ciertos sucesos, algunos políticos reconocidos mundialmente a justificado tale actos dando la culpa a los videojuegos. Y si bien es cierto de que algunos son extremadamente violentos, esto no provoca que tales actos sean realizados.
Un estudio realizado por la Universidad Clínica Hamburg-Eppendore de Alemania y el Instituto Max Planck. Fueron 90 los participantes, todos ellos sanos con una edad media de 28 años (rango de 18 a 45 años).
Los hallazgos del estudio muestra que una extensa intervención del juego, en el transcurso de dos meses, no reveló ningún cambio específico en los niveles de agresión, empatía, competencias interpersonales, conductas relacionadas con la impulsividad, la depresión, la ansiedad o las funciones de control ejecutivo; ni en comparación con con un grupo de control activo sometido a un videojuego no violento ni con un grupo de control pasivo. Los resultados actuales proporcionan una fuerte evidencia contra los efectos negativos frecuentemente debatidos de jugar videojuegos violentos.